Por fin un día .. tú te dejaste convencer…
Tus ojos, tu boca, tu cara, tu piel, tu sonrisa, tus manos, tu pelo, tu cuello, tus labios, tu espalda, tus piernas, tu forma de ser, de pensar, incluso tu forma de perder la mirada conmigo… Aquella noche mi corazón latía rápido, el temblor producido por los nervios dejaba ver a su vez que me sentía feliz a tu lado. Te besé, te tuve entre mis manos, acaricié tu cara y lentamente te quedaste dormida. En ese momento yo sentí que la gravedad no tenía gravedad, que las direcciones iban todas en una misma dirección, que tu pelo era acariciable, que tus manos se unían a las mías y que esos 4 días habían conformado el mejor viaje de mi vida. Después otro concierto nos unió, tu estabas nerviosa y a mí me costaba deletrear mi propio nombre, pero “una proposición” lo cambió todo en una sola noche. Recuerdo que el tiempo volaba, que “amanecíamos” en el coche, eran las 05:55…
Gracias por dejarte convencer poco a poco y por el “apartamento en tu jersey”… Gracias.
Por fin un día .. tú te dejaste convencer…
Tus ojos, tu boca, tu cara, tu piel, tu sonrisa, tus manos, tu pelo, tu cuello, tus labios, tu espalda, tus piernas, tu forma de ser, de pensar, incluso tu forma de perder la mirada conmigo… Aquella noche mi corazón latía rápido, el temblor producido por los nervios dejaba ver a su vez que me sentía feliz a tu lado. Te besé, te tuve entre mis manos, acaricié tu cara y lentamente te quedaste dormida. En ese momento yo sentí que la gravedad no tenía gravedad, que las direcciones iban todas en una misma dirección, que tu pelo era acariciable, que tus manos se unían a las mías y que esos 4 días habían conformado el mejor viaje de mi vida. Después otro concierto nos unió, tu estabas nerviosa y a mí me costaba deletrear mi propio nombre, pero “una proposición” lo cambió todo en una sola noche. Recuerdo que el tiempo volaba, que “amanecíamos” en el coche, eran las 05:55…
Gracias por dejarte convencer poco a poco y por el “apartamento en tu jersey”… Gracias.